Al comienzo del curso, la
profesora dibujó en una cartulina algunos dibujos concretos a los cuales los
alumnos pusieron nombre de la siguiente forma:
Posteriormente, cuando
estos dibujos quedaron claros, la profesora realizó el mismo proceso pero esta
vez con trazos más abstractos. A continuación, mostró estos trazos a los
alumnos y estos tuvieron que llegar a un acuerdo sobre qué nombre pondrían a
cada trazo.
En algún caso los alumnos
dijeron dos nombres diferentes, sin embargo la profesora insistió en que sólo
podría ser uno de ellos por lo que finalmente consiguió que todos estuvieron
conformes con uno de ellos quedando de la siguiente manera para cada uno de los
trazos:
De esta forma, a partir de
este momento los niños basan sus aprendizajes en la realización de estos
trazos. Por ejemplo: al realizar el número 1 los niños recitan lo siguiente: “subo el tobogán, palo”.
Personalmente, considero que esta es una muy buena forma de que a partir de este momento, los niños sientan que todos sus aprendizajes son significativos.


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